Navegación Espacial y Memoria

El presente tema de la navegación espacial y la memoria aparece muy bien analizado en un artículo muy interesante publicado en https://knowingneurons.com/2020/07/06/spatial-navigation-and-memory/. Se refiere a cómo los animales hacen para orientarse en el espacio (entorno) en el que se mueven, su relación con la memoria, y qué zonas del cerebro están particularmente involucradas en ello.

Realidades alternativas

Una cuestión importante es saber cómo el cerebro imagina realidades alternativas. Para ello, en su primer párrafo le proponen al lector hacer uso de su imaginación. Concretamente, le piden que se imagine que está de camino al trabajo, cuando su mente se dirige hacia la conferencia que tiene agendada para la tarde. Ensaya su charla consigo mismo, cuando para en su oficina, preparándose para las preguntas que sus colegas podrían hacerle. Luego, como elige la bandeja de entrada de su correo electrónico y piensa sobre sus opciones de almuerzo, mientras recorre los mensajes del correo.

Esos recorridos imaginarios son las realidades alternativas referidas.

A partir de ahí, en el artículo se nos informa que hay nuevas evidencias por las cuales se sabe que el tiempo que pasamos en realidades alternativas también sirve a un propósito neurológico importante.

Funcionamiento orgánico

Tal como ya lo hemos visto en artículos anteriores (ver Artículos), también aquí se señala al hipocampo como uno de los actores principales del cerebro involucrados orgánicamente en lo referente a la navegación espacial y la memoria. Pero también juega un papel igualmente importante la corteza entorrinal, adyacente al hipocampo. Es responsable del paso de información hacia áreas superiores del cerebro.

Según puede leerse en el artículo original mencionado al inicio, ya en 1948 se sospechaba que los roedores confiaban en determinadas señales del entorno. Con ellas generaban sus mapas para llegar a las recompensas ofrecidas en pruebas de aprendizaje. No obstante, se desconocía cómo lo hacían exactamente. No fue hasta treinta años más tarde que se descubrieron las denominadas “células de lugar” involucradas en esos procesos de búsqueda de caminos. Estas células se anclan a puntos específicos del entorno.

No obstante, más adelante se nos dice que estudios recientes revelan que las células hipocampales de los primates tienen un funcionamiento ligeramente diferente. Se ha visto, además, que el hipocampo no es un actor solitario. En la corteza entorrinal antes mencionada se encuentran además las denominadas “células de red”, que codifican el movimiento propio en relación al entorno. Esto agrega una pieza crítica al puzzle de células de lugar cuando se trata de realizar estrategias de navegación más amplias.

Las células de red pueden trazar con más precisión la distancia y la dirección entre objetos en el espacio (entorno) y trabajan conjuntamente con las células de lugar de una manera dinámica, pudiendo ser modificada por la experiencia. Así se incorpora de manera flexible nueva información, a la vez que permite familiarizarse con ciertos espacios (entornos) a través del tiempo.

Descubrimientos adicionales

En otros experimentos descritos más adelante, también se descubrió que cuando hay posibles caminos alternativos, éstos se representan de igual manera en el espacio neuronal. Esto nos da una explicación mecanicista de las representaciones mentales del futuro.

Pero también los populares juegos de realidad virtual aportan hoy niveles de variación y control sin precedentes para la investigación. Así se descubrió a través de los datos obtenidos de los juegos, que el razonamiento espacial podía comenzar a disminuir ya a edades de tan solo 19 años, dependiendo de la presencia de la variante e4 del gen APOE. El mismo se utilizó durante mucho tiempo para el diagnóstico clínico del Alzheimer. Esto podría llevar a un desarrollo más rápido de diagnósticos tempranos personalizados.

Paradógicamente, mucho de lo que se descubrió acerca de cómo pensamos en el futuro surgió del estudio de pacientes que ya no pueden recordar el pasado. Se evidenció que el hipocampo es necesario para el recuerdo y cuando está dañado, se asocia a la amnesia y a problemas de orientación (espacial).

Se sostiene luego que, con el avance de la edad, no solo se va perdiendo memoria, sino también la capacidad de navegación en el espacio (entorno). Precisamente, las estructuras más comprometidas en enfermedades tales como el Alzheimer o el Parkinson son las relacionadas a la navegación espacial.

Conclusiones y preguntas

A partir de lo expuesto en el artículo presentado al inicio hay diversas conclusiones posibles, y desde luego se abren otra serie de preguntas. Algunas corresponden a los autores del artículo mismo, otras tienen más que ver con el espacio mental que nos ocupa en este sitio dedicado a este tema.

Neurociencias

Comencemos entonces, con las conclusiones de los autores del artículo de neurociencias.

Dicen que, como lo demuestra un cuerpo cada vez mayor de evidencias, nuestros cerebros son tan capaces de transitar aquellos caminos que elegimos como aquellos que dejamos cada vez que tomamos decisiones (sean estas conscientes o inconscientes).

En la medida que seguimos aprendiendo sobre las relaciones intrincadas entre la navegación espacial, la memoria y la degeneración neuronal, puede que descubramos que el tiempo que dedicamos a contemplar lo que pudo haber sido (camino o realidad alternativa) es tan importante como el que dedicamos a la planificación activa.

Mantener estas funciones involucradas en ejercicios mentales sencillos, tales como el armado de puzzles, los juegos de palabras o la lectura pueden ayudar a preservar las rutas neuronales con el envejecimiento. También es útil hacerse mapas de los caminos por los que se quiere ir.

Como vemos, se trata de conclusiones a nivel orgánico, con propuestas que se deducen directamente del funcionamiento interno del cerebro.

Psicología del Espacio Mental y Coaching

¿Cuáles serían las conclusiones desde la óptica del espacio mental utilizado en psicología y coaching?

En este caso, más bien se producen nuevos interrogantes. Por caso, en el artículo que presentamos hoy aquí, se habla de “espacio neuronal”, lo cual nos lleva a preguntar: ¿A qué espacio se refieren exactamente con ello? Dado que materialmente, el espacio neuronal implicado vendría a ser el espacio tridimensional concreto, palpable y medible que ocupan dichas neuronas en el espacio. En ese espacio de neuronas implicadas en el proceso se mide la actividad electroquímica de dichas neuronas.

No obstante, al leer el artículo, más bien que se refieren al espacio que se simula con esa actividad neuronal. De hecho, hablan de «representaciones» del futuro. Y observando con mayor detenimiento, vemos que hay más de un espacio “simulado”:

  1. Simulación del espacio externo concreto. Lo que denominamos realidad externa. Con los datos recibidos del entorno a través de nuestros sentidos, las neuronas implicadas en la orientación y navegación espacial realizan un “mapa” de dicha realidad. Esto nos permite movernos en el mundo real.

  2. Simulación del espacio imaginado. Lo que en el artículo se denomina “realidad alternativa”. Una expresión muy llamativa, pues implícitamente da a entender que para el cerebro, la “realidad real” y la “realidad alternativa” siempre es un tipo de “realidad”.

Si en el artículo se utiliza la expresión “espacio neuronal”, pero luego se describe el producto o resultado (representaciones) de lo que puede medirse en ese cúmulo de neuronas, en realidad estamos confundiendo ese resultado (la simulación o mapa de cualquiera de las realidades mencionadas) con la actividad registrada. Sería como confundir una línea de montaje de automóviles con un automóvil, aunque su actividad sea necesaria para producir uno.

Entonces . . .

Sí, entonces . . . surjen más preguntas . . .

¿En dónde se encuentra ese espacio simulado? ¿Dentro del cerebro? ¿Fuera del cerebro? ¿O estamos en medio de dicho espacio, de modo que nos rodea y nos atraviesa? ¿Dónde?

Aquí es donde todos estos descubrimientos se ponen más interesantes, ¿verdad?

Pues bien, dejamos las preguntas abiertas . . . y nos alegramos de recibir algún comentario o sugerencia sobre ello.

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